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PREDICA EXODOS 20

PREDICA ESCRITA ( EXODO 20 -3)

Por: samuel470 | Publicado: 08/11/2010 18:46 | |




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PREDICA ESCRIATAS: IDOLATRIA

Precentado por Samuel Hernandez.

"No te hars imgenes delante de m."
(Éxodo 20:3) PRIMERA PARTE
Empezamos con la frase "dioses ajenos" u otros dioses. En este mandamiento Dios exige que El sea el nico objeto de nuestra adoracin. Exige que reconozcamos su soberana y su seoro sobre nosotros. Esto implica que no tengamos ningn dolo en nuestras vidas. Muchas personas creen que la prohibicin contra los dolos se encuentra en el segundo mandamiento.

La verdad es que el primer mandamiento prohbe la adoracin de dioses falsos o sea dolos. El segundo mandamiento prohbe la adoracin del Dios verdadero en una forma falsa (prohbe la fabricacin de imgenes). La adoracin de dioses ajenos es la idolatra, y la adoracin de dichos dioses incluye también la adoracin de los dioses paganos. En los tiempos antiguos los dioses paganos fueron invenciones de la mente humana, o fruto de la inspiracin satnica, dioses que tomaron el lugar de Jehov el Dios verdadero.

Es imposible para el hombre vivir sin un objeto de adoracin. Todos los que no adoran al Dios verdadero inventan un dios falso que es muy semejante a ellos. Adoran un dios que les permite vivir en pecado y hacer lo que quieran. A fin de cuentas cada ser humano tiene un dios, y la vida del hombre es un reflejo del carcter y la naturaleza de "su dios". Podemos definir los dioses falsos como todo aquello que ocupa el lugar del Dios verdadero.

La idolatra es la adoracin de "dioses ajenos". Es importante sealar que el hombre mismo puede ser un tipo de "dios ajeno". Esto es precisamente lo que sucedi en la cada cuando Adn dej la adoracin del Dios verdadero y comenz a adorarse a s mismo como si fuera dios. La religin del humanismo (es decir la adoracin del hombre mismo como su propio dios) comenz en el jardn del Edén.

Por lo tanto el humanismo en todas sus formas modernas es la idolatra. La adoracin de la voluntad humana, la adoracin de las capacidades humanas o de la mente humana es en realidad la adoracin de la criatura en lugar del Creador y es la base de toda idolatra. Es la fuente y origen de toda clase de dioses falsos.
El primer mandamiento (junto con el segundo) no solo prohben lo que hacen en las religiones paganas, es decir la postracin del hombre ante un mueco de oro o plata, también prohbe la adoracin de toda clase de dioses falsos. Prohbe la adoracin de todos los dolos. Hay dolos religiosos, dolos materiales, dolos emocionales, dolos intelectuales y an dolos sensuales. Por ejemplo, Colosenses 3:5 dice que "la avaricia es idolatra". 2 Tim.3:4 habla de aquellos que son "amadores de los placeres ms que de Dios". El placer es su dolo y por lo tanto son idlatras. Fil.3:18-19 al decir "cuyo dios es su vientre" se refiere a los apetitos naturales del cuerpo como dolos.

Entonces, podemos definir los dioses falsos como cualquier cosa a la cual damos nuestros afectos y nuestra adoracin, cualquier cosa que impide o disminuye nuestra adoracin y servicio para el Seor. En otras palabras, los dioses ajenos no son simplemente los objetos de adoracin religiosa, sino todo aquello que impide que amemos al Dios verdadero con toda nuestra alma, mente y fuerza.

"No tendrs dioses ajenos delante de m" significa que ninguna persona, ni cosa, ni ideologa, ni propsito debe interponerse entre Dios y nosotros. El Seor Jesucristo dijo: "Ninguno puede servir dos seores; porque aborrecer al uno y amar al otro, se llegar al uno y menospreciar al otro: no podéis servir Dios y Mammn." (Mateo 6:24) Aqu Cristo estaba explicando el significado del primer mandamiento. "Mammn" representa los tesoros terrenales en cualquier forma que existan. También en el mismo pasaje Cristo nos exhorta a "no hacernos tesoros en la tierra" (Mat.6:19).

La palabra "tesoros" se refiere a las cosas que estimamos, a las cosas que nos son preciosas, incluso las cosas que hemos atesorado como posesiones de gran valor, las cosas en que confiamos en forma indebida, las cosas mundanas en que nos deleitamos en forma excesiva. Nuestro "tesoro terrenal" viene a ser nuestro dolo o nuestro dios falso, no importa lo que sea. El hecho es que sea lo que fuere, tal cosa se convierte en nuestro tesoro, nuestro todo, o aquello por lo cual vivimos.

El "dios ajeno" es aquello que nos domina y nos controla, y por esto dijo Cristo que ninguno puede servir a dos seores. Cules son algunos de estos "dioses ajenos"? Enseguida daremos algunos ejemplos de ellos:

1. Los apetitos del cuerpo. "Porque los tales no sirven al Seor nuestro Jesucristo, sino sus vientres..." (Romanos 16:18). La totalidad de la vida de muchas personas consiste precisamente de esto. Viven como si sus apetitos fueran lo nico, su dios. La verdad es que vivir para su propio placer es la cosa menos placentera que un ser humano puede hacer.

2. El sexo. Quizs sube ms humo a baal de los altares de la pasin que de cualquier otro. Las imgenes de los dioses de la cultura moderna estn por todos lados. Son los cuerpos femeninos y masculinos semidesnudos exigiendo una reaccin sensual en sus adoradores. No hay duda de que estos dioses de la sensualidad pueden ser los ms exigentes de todos los dioses.

3. El dinero. Mateo 6:24 dice: "No podéis servir a Dios y a las riquezas". La mayora de las personas confa en el dinero ms que cualquier otra cosa, y as el amor al dinero se convierte no slo en un dolo, sino en la raz de todos los males.

4. El mundo. Hay muchos que se dejan dominar por la moda, la corriente y el estilo de
vida de este mundo. Tienen miedo de lo que los dems piensen o digan de ellos. No quieren ser diferentes, y en realidad temen no conformarse al mundo. "No améis al mundo, ni las cosas que estn en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no est en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo." (1 Juan 2:15-16)

5. La ambicin. Muchos permiten que sus carreras y sus ambiciones se conviertan en un dolo. Si nuestro deseo supremo es el de tener éxito en nuestra carrera, entonces somos culpables de la idolatra. Hay muchos que dicen no ser culpables de esto; sin embargo, sus sueos despiertos, sus ilusiones y fantasas tienen que ver precisamente con sus carreras, con el dinero o con sus posesiones materiales. Se preocupan muy poco por la obra del Seor y dedican la mayor parte de sus esfuerzos a buscar la prosperidad econmica y la satisfaccin de sus ambiciones.

6. La familia. Existen muchas personas que son manipuladas y controladas por sus
familias. Inclusive algunos creyentes se dejan dominar por la influencia de sus padres inconversos y sus familiares. Cualquier relacin personal o familiar puede llegar a ser un dolo cuando comienza a dominarnos y controlarnos. Cristo dijo: "Si alguno viene m, y no aborrece su padre, y madre, y mujer, é hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su vida, no puede ser mi discpulo" (Lucas 14:26).

7. El "Yo". Quizs la cosa ms comn a la cual damos prioridad por encima de Dios es
el egosmo o el "yo". Muchos se adoran a s mismos con todo su corazn, sus fuerzas y su mente; se sirven slo a ellos mismos. Su propia voluntad, deseos y sueos tienen el primer lugar en su vida. Entonces, es fcil ver que cualquier posesin, relacin, circunstancia o persona puede convertirse en un dolo. Debemos entender el hecho de que ningn dolo terrenal estar contento hasta que nos domine totalmente, nadie puede servir a Dios y a sus dolos.

Esto nos conduce a comentar la frase del mandamiento que dice: "Delante de m". Esta frase quiere decir "en m presencia" o "delante de mis ojos". Quiere decir que no podemos ocultar nuestros dolos; no podemos guardarlos en nuestras casas y dejarlos ah para ir a adorar a Dios. "Todas las cosas estn desnudas y abiertas los ojos de aquel quien tenemos que dar cuenta" (Hebreos 4:13). Si nuestro dolo es visible o invisible Dios lo ve.

El corazn dividido (el hombre de doble nimo) no puede servir a Dios. El hombre de doble nimo tiene un ojo puesto en las cosas de Dios y otro puesto en sus dolos. El resultado es que no puede ver a ninguno de los dos con claridad.
Nuestro Dios es celoso y no aceptar la adoracin a medias. No permitir que ningn dolo ocupe una parte de nuestro corazn. El mundo religioso est lleno de personas que quieren servir a Dios en los domingos y a sus dolos entre semana. Quieren servir a Dios
a condicin de que les convenga, pero el Dios verdadero no permite que le sirvan as.